Pronto será noche... sueña, vive conmigo y comparte esta íntima emoción, el cuerpo distante y el alma iluminada.

6.1.15

Relatos dedicados: 5 de Enero. A mi amiga Vivian.


   Hoy es mi día, por fin voy a comprar mis regalos de Reyes. La mañana está tranquila y a esta hora, la calle fluida y rápida. Alcanzo las puertas del Gran Almacén y me acerco a la sección de Música. Suena mi iphone…
   -Me da igual que sea víspera de Reyes, ¡necesito los planos para esta tarde…!
   Alterado y confundido, llego al mostrador de Clásica, no recuerdo lo que venía a comprar. ¡A, sí! La Traviata de Salzburgo...
   -lo siento pero ayer agotamos existencias.
   Salgo a la calle en busca de una alternativa a Verdi y al doblar la esquina me tropiezo con un indigente:
   -dame algo...
   Rastreo el fondo de mi bolsillo y al tacto reconozco una moneda de 2 euros. No quiero sacarlas todas y delante de él elegir la de menos valor, total… que hago yo con 2 euros.
   De nuevo suena mi Iphone, los primeros acordes de “el loco de la colina”, debo de cambiarlo, estoy empezando a odiar a los Beatles,
   -No, lo siento se ha confundido, no soy Tomás. -respiro hondo e intento relajarme.
   Todavía no he comprado nada, paciencia, allí hay una librería. Cerca de la puerta me aborda una gitana, me coge la mano e insiste en predecir mi porvenir,
   -señorito, si me da algo le leo su futuro.
   No hay forma de deshacerme de ella, insisto por activa y por pasiva, sin conseguir que recorriendo su índice por la palma de mi mano, me vaticine las más disparatas aventuras.
   Ya en el interior me intereso por el Nadal de este año. –Lo siento, acabo de vender el último a este señor.

   Pasa la mañana y sigo sin Verdi y sin el Nadal,  los acordes de The Fool on de Hill, me trasladan al mundo real…, mi mujer, que no me olvide de la tintorería, mi hermano, que me espera para el aperitivo, mi hija, que necesita el coche para esta tarde. Abatido y desesperado, llego al portal de casa, y…
   -Señor, estoy en el paro y vendo 6 pares de calcetines por 12 euros, le interesan.
   -No, no  me interesan.
   Al segundo y pensándolo mejor le llamo y le digo:
  -Oiga Ud. ¡el de los calcetines! ¿Qué le parece si le doy esto, por todo el lote?
 El parado de los calcetines, se marchó con cara de circunstancias y mi iPhone en el bolsillo.
   ¡¡Benditos Reyes!!