Pronto será noche... sueña, vive conmigo y comparte esta íntima emoción, el cuerpo distante y el alma iluminada.

5.11.15

Este jueves, relato: Enamorados.


Este blog es hoy, la ventana por donde se asoman, por primera vez, las letras de mi amigo Ximo Calduch. Demos la bienvenida a este futuro "Juevero"

-¿Quieres ser mi novia?
-¡No!
Él no entendió la respuesta, estaba seguro que sería otra. Se había atrevido después de bastante tiempo de conversaciones, mejor confesiones, sobre el pasado, el presente y el futuro.
Pensaba que era perfecta. Era como él. Tenía los mismos anhelos y la misma esperanza en convertirse en una mujer independiente, fuerte, formada, atractiva... física y emocionalmente. Era guapa. Una mujer divertida -Se ríe tan a gusto-, pensó sonriendo. Constante. Capaz de esforzarse por conseguir sus metas. Capaz de desenvolverse perfectamente en cualquier situación. Capaz de no juzgar a nadie sin ponerse en su lugar. Capaz de escuchar sin opinar. Tenía esa empatía innata que sólo tienen las personas inteligentes.
La amaba y estaba seguro que ella también,  por eso la respuesta le dejó noqueado. No entendía nada... ¡Era como él!
Les gustaban las mismas cosas, compartían una forma de ver la vida, incluso habían bromeado muchas veces de lo sencillo que sería hacer realidad sus proyectos si estuviesen juntos. Sí juntos.
Le daba mil vueltas a todas las conversaciones y cada vez entendía menos.
Al final dio con la clave, ¡Era como él! Se esforzaría toda su vida por llegar a ser la mujer que quería ser y, lo entendió.
-¿Quieres salir conmigo? ¿Quieres acompañarme en la vida? ¿Quieres que compartamos proyectos? Te amo a ti, a la mujer que eres y a la que serás. Te amo tal cual te conozco, no como te imaginé.
Te amo siempre.

Ximo Calduch


6.5.15

Relatos dedicados: "Casas de Haro" A Juli Toledo en su cumpleaños.


Casas de Haro (Relato de 2009)

El lugar que me eligió, es un pueblecito de la estepa manchega. Dos pequeños núcleos de población enlazados por una larga calle que distancia lo suficiente como para que cada uno de ellos crezca con personalidad e Iglesia propia.
Las Casas de Arriba y las Casas de Abajo, están separadas, (o unidas, según se mire) por la calle Mayor, con una sola línea de casas a ambos lados, que terminó por llamarse las Casillas.
Pero todo el pueblo huele igual, sus gentes hablan y visten igual, incluso la mayoría piensa igual. Por sus calles, especialmente las de Casas de Abajo, he pasado meses de verano, perdiéndome casi desnudo entre eras para trillar el trigo y balsas de regadío.

Es un pueblo de mulas y moscas, las mulas tienen nombre, las moscas no, al menos que yo sepa. He tocado, primero con miedo, luego con fruición el lomo de la roja “Colorada” el morro de la negra “Mora” o las patas de la parda “Lucera”
En sus plazas, al anochecer corrí por primera vez detrás de una chica y por primera vez la alcancé.
Los domingos, mudado hasta las cejas, me refugiaba en el interior de la Iglesia, disfrutando de las frescas temperaturas que garantizaban los antiguos y gruesos muros de mampostería y, para alargar más mi estancia, hacía turno para confesar inconfesables pecados sobre no recuerdo qué mandamientos.
El trigo, en espiga y grano, las uvas, blancas y negras. El pan en orza, para cortar a yescas, untado con aceite y magro por la mañana o con moscatel y azúcar por la tarde.

Y esa calle... la de El Arenal, al final del pueblo con su visión misteriosa del principio del monte. El camino de arena que empezaba en la última casa y terminaba junto a las viñas escondidas entre lomas.
Ese lugar, como tantos otros perdido en el Mundo, me enseñó a oler, a tocar, a esperar... Y ahora, volver me da miedo, ¿qué quedará después de 50 años de modernidad?

*Foto de Israel Lozano. "Atardecer en Casas de Haro"

16.3.15

Calenturas en fallas. "Hippies_4"

Los Hippies, básicamente fueron un movimiento social, rebeldes estáticos y estéticos contra una sociedad, que les pesaba como losas de hormigón. Su forma de manifestar su rebeldía se centró en su actitud y su estilo de vida, es por eso que su forma de vestir, destacaba totalmente de la del resto de la sociedad, una puesta en escena con elementos tan personalizados, que se convirtieron en toda una seña de identidad.

Las camisas se llenaron de flores y dibujos con referencias hindúes, los rostros de Hendrix y el Che poblaron los pechos de todo tipo de camisetas, los pantalones se ensancharon en las bajos de sus camales, dando origen a los clásicos “patas de elefantes”, las camisas y faldas estampadas, los pantalones vaqueros, el pelo largo y desordenado, barbas abandonadas e hirsutas, se perseguía más la estética colectiva que el lucimiento personal, la ropa ya no tenía sexo y surgieron las prendas mixtas.


El pelo tampoco era ya un signo de distinción; caminando de espalda, era difícil identificar el sexo, muchos hombres parecían mujeres de interminables cabellos. Mientras tanto las flores, símbolo de la época, se usaban tanto en la ropa como en el pelo y representaban la ideología utópica que los guiaba en la llamada “revolución de las flores”. 
Una descarada desestructuracion de costumbres que “justificaba” el

incumplimiento de las normas. 
El Dios racionalista y 


establecido, se abandona en su origen en busca del Dios Hippie, su impronta religiosa y su espíritu se trasladan a Oriente, y aparece el Buda, el Zen místico de la comunión de la naturaleza y el individuo,alternativas 


espirituales que hizo peregrinar a los hippies al Tibet, Machu Pichu o más tarde a las arenas de Creta, Túnez, Marruecos y Formentera. Este fue sin duda, el movimiento más sobresaliente en el ejercicio de “revelarse de todo”. Un buen intento, si no hubiera sido porque los modelos de consumo


establecidos son irrompibles.

Lo que si quedó en cambio, fue su experiencia cultural, que todavía hoy tiene alguna presencia entre nosotros, y el recuerdo de estos vagabundos multicolores que buscaban otro mundo, otras visiones, otros proyectos de convivencia, otro significado para ese descuidado tesoro, al que a veces minimizamos y que es la Vida.
Ilustramos este último calentón del verano con LSD, “Lucy in the Sky with Diamonds” tema de The Beatles, al que siempre se le ha querido vincular con la droga por la coincidencia de las primeras letras de sus palabras.